EN TIERRAS DE MU


Tras el hermoso reencuentro con mis ancestras, mis bisabuelas, JUANA PÉREZ y MARIANA ESCUDER, las que en realidad han dado el nombre a la escribana que llevo dentro, he sentido escribir este texto. Sé que quiero decir algo muy alto y claro y así me he permitido volver a deslizar la pluma por el lienco en blanco... mientras unas florecitas blancas de almendro me abrazaban...

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Cierro los ojos y puedo ver el Mar, y pese a ser sordo también lo puedo escuchar. Saboreo toda la intensidad de su sal, percibiendo el infinito aroma de toda su profundidad.
Aquí me encuentro, tocando cada palmo de este hermoso lar, emocionado al poder recordar, el día que partí de aquella isla oculta bajo las aguas de sal.
En ese increíble lugar, que aún muchos no recuerdan habitar, viví y aprendí todo lo que hoy soy capaz de expresar.
De repente, abro los ojos, una poderosa fuerza me ha despertado, me ha tocado el hombro y me ha susurrado que han llegado los tiempos de emerger, tal cual lo hace un vergel, cuando invade de vida toda aridez.
Emocionado, siento mi garganta emitir sonidos que quedaron ahogados, en esa isla ancestral, de la que muchos hablan, pero no se atreven a explorar.
Hoy, estoy aquí, viajo desde el ayer, Mu es nuestro nombre, fui uno de sus habitantes, uno de esos seres que aprendiendo a ser amantes, sobrevivieron a todas las epidemias de hambre, permaneciendo - pese a todas las catástrofes - impertérritos en nuestras naves, sabedores de que será el tiempo quién nos devolverá nuestra identidad.
Si, Mu ha regresado, hemos regresado, pero sólo seremos visibles a quién nos coja de la mano. ¿Vamos…?
Sin dudarlo, tomas mi mano, y sin aferrarnos, nos sumergimos para viajar a nado, hasta dar con ese pedazo de tierra que en su día ocupamos.
Tomo un puñado de ella, me habla de los días en los que la arábamos, para dejar caer cientos de semillas, con la certeza de que el tiempo nos entregaría, los frutos del Árbol de la Vida, los que yacieron encerrados en cada una de esas semillas y que lograron tomar vida, durante vidas y vidas, cuyas infinitas ramas nacidas, germinaban brotes que contenían toda nuestra energía.
Hoy hemos regresado, el Árbol de la Vida vibra, mientras se escucha la voz del Templo, donde las Sacerdotisas oran, las Amazonas lo celebran, las Artesanas crean hermosas odas y las más entrañables dadoras, emanan el alimento que nos convirtió en eternos.
Tiemblo, casi no consigo creerlo, es cierto, es el momento. Respiro profundo y eterno, asiento mi intención y sin más… emerjo.
Ya no hay vuelta atrás, las aguas de sal no son mi techo, pues hoy es únicamente el mismo Cielo, quien me da vida y alimento.
Somos de Mu, de las lejanas tierras sumergidas que han mantenido viva, la misma vida.

Joanna Escuder
20 de mayo de 2018



LA PRIMAVERA de JUANA PÉREZ OLID

Es curioso vivir lo que damos en llamar "la magia de la vida". Digo curioso, porque por más veces que la magia haga presencia en mi vida, sigue sorprendiéndome.
Es evidente que estas percepciones - las de la magia - son apreciaciones internas muy difíciles de transmitir, algo que tiene que vivirse para darse cuenta de que existe. Algo que permanece mucho más allá del tiempo y que se llama ESPACIO, pues el tiempo es únicamente un vehículo para que lo que habita en el espacio se haga visible. 
Quizás no me explico muy bien, lo sé, pero no lo puedo explicar de otro modo, porque no creo que existan los términos que consigan definir lo que deseo expresar, que sé a ciencia cierta que no pertenece a este mundo, al de la lógica.
En esa sinrazón donde la lógica no tiene cabida, suceden cosas que te hacen vibrar el corazón, esto me ha ocurrido cuando he leído este texto, que quizás para la mayoría no significa nada o gran cosa, en cambio para mi ha sido esencial.

La autora, Juana Pérez Olid es mi bisabuela, una señora antigua totalmente desconocida para mi. Mi padre, cuando habla de su abuela, no lo hace en términos que puedan llamar mi atención como para tener deseos de haberla conocido, pues parece ser que la vivencia que él tuvo con ella, no fue buena. Yo no entro en juicios ni en percepciones ajenas, pero si entro en mis percepciones, que es a lo que voy. 

Todo comienza cuando una noche sueño con una mujer que me habla de "cuadernos viejos". Cuando me despierto únicamente me acuerdo de eso, CUADERNOS VIEJOS. Durante el resto del día, no puedo evitar acordarme de ello, tanto es así que busco por internet cuadernos antiguos, sin saber muy bien porqué lo hago.



 Al ver las imágenes pienso en mi padre, creo que él conserva algún cuaderno antiguo, como si me sonara que alguna vez me hubiera enseñado uno de su infancia.
Incluso cuando veo la palabra CUADERNO en la portada, recuerdo que en el cuaderno de mi sueño también la ponía.

Al día siguiente, continué obsesionada con el tema de los cuadernos. Decidí prestar atención a mi intuición. He aprendido que si lo hago siempre activo "la magia de la vida", me costó aprenderlo, ahora intento no olvidarlo nunca.
Me concentré en buscar interiormente qué me estaba sugiriendo todo aquello, hacía unos meses que mi cualidad de escribana estaba muy apagada, como encerrada, anulada por tener dudas y quebraderos absurdos en la cabeza, siempre relacionados con el perfeccionismo y esos obstáculos que nosotros mismos nos ponemos. 
Cuando después de mucho bucear en mí, creí haber dado con algo.

Con Karme y Adrià hemos creado NANASSEL www.nanassel.blogspot.com un proyecto para editar textos de forma original y artesanal. Fue así como relacioné el sueño con el deseo de editar 10 Relatos que desde hace tiempo busco como sacar al público de forma original.
Con esta idea muy latente, hablé con mis compañeros y les propuse editar los 10 Relatos en formato de "cuaderno viejo". Sería una colección que llamaríamos "CUADERNOS DE BITÁCORA".
A ellos les encantó la idea, tanto fue así que ya comenzamos a repartirnos el trabajo. Mientras yo tenía que revisar los textos de los diez relatos, Karme tendría que mirar los materiales, el tipo de papel, la encuadernación, etc, mientras Adrià prepararía varias ideas de diseño de portada, en base a cuadernos antiguos.

Entonces volvió a la mente mi padre y mi empecinamiento en que él tenía un cuarderno que podía servirme de referencia para este proyecto. Lo llamé y me dijo que solamente recordaba tener uno de ortografía y otro que era de su abuela.

El día de mis 54 años, nos reunimos para cenar y me enseñó los cuadernos. Me explicó la historia del cuaderno de ortografía y después el del cuaderno de mi bisabuela, que había llegado a sus manos, tras la muerte de un primo suyo, cuando su viuda decidió entregárselo a mi padre para que lo conservara, porque ella no iba a hacer nada con aquello.

Desde entonces, él lo ha conservado sin aparentemente demasiado interés por su contenido, pues a parte de que es muy difícil de leer, por tener una malísima caligrafía, no le gusta que contenga textos religiosos que al parecer escribía su abuela constantemente.



Cuando llegué a casa lo estuve ojeando con tranquilidad, extrañada por los cambios radicales de letra que hay en la libreta, que parece que esté escrita por diferentes persones, cuando todos los textos los firma ella.

Pero de repente encontré este entre todo aquel sinsentido:


Lo transcribo para facilitar su lectura:

PRIMAVERA

Parece que están nevadas las flores de los almendros,
cuantas florecitas blancas de los tallos se han abierto,
se diría que algún hada misteriosa
para ello robó la luz de las altas estrellas del firmamento
y se sienten las miradas de los que sueñan viajeros,
sin rumbo como nautas en busca de un mundo nuevo.
Ya la Primavera canta en el corazón enfermo,
y vienen las esperanzas y anidan en nuestro pecho.
Oh!!! Milagrosa flor blanca,
tú me enseñas a pensar las grandezas del eterno,
que a mi me a puesto mi alma,
como la flor del almendro,
con su sangre derramada.

Mientras me permitía sentir el mensaje del texto, muy emocionada, no paraba de mirar el libro que también me habían regalado aquel mismo día:

LA MORT I LA PRIMAVERA
de Mercè Rodoreda

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Con una preciosa dedicatoria, que entre otras cosas me decía:

"Nunca te olvides que naciste en Primavera".

Lo curioso es que la persona que me hizo este regalo es también escritora además de periodista.

Sentí, eso que comentaba al principio, que había un mensaje que sobrepasaba el tiempo y que llegaba a mi presente absoluto muy claro. 
El del pasado, de una de mis ancestras escribientes y el del presente de una de mis amigas escribientes.

La Primavera a partir de ahora es el símbolo de Joanna Escuder, para que cada vez que el valor por su creatividad, expresada en narrativa, sea desestimado, negado o encerrado en un cajón, la Núria tenga la fuerza de sacarlo de ese estado, abrazarlo y compartirlo sin miedo a los juicios ajenos, sintiendo que otras mujeres, algunas más cercanas y otras muy lejanas, tuvieron la misma intención, la de construir textos usando la magia de las palabras que le brotaban de dentro.
No puedo volver a olvidar que el lenguaje de las almas es simbólico y que pertence al hemisferio ilógico del cerebro.

Quiero agradecer a mi padre que conservara este texto que tanto alivio ha dado a mi alma, aunque no entienda el motivo, sé que con la lógica no lo voy a hallar.
Y quiero agradecer a mi bisabuela Juana, que un día decidiera escribir este retazo con buena caligrafía, seguro que nunca pensó que una biznieta un día lo leería, comprendería el mensaje y lloraría de alegría. GRACIAS YAYA JUANA, hoy la Joanna tiene más sentido que nunca. 


Joanna Escuder
12 de Mayo de 2018



EL POZO

Quien se permite beber del agua del pozo de sus sueños DESPIERTA y ahí comienza la aventura del navegante, quien trasciende las limitaciones de la mente y se sumerge en LO INCOGNOSCIBLE permitiéndose sorprender de todo lo que del agua del pozo emerge.

En este punto me encuentro, bebiendo sorbo a sorbo, lentamente, transcribiendo cada sentimiento, convirtiéndolo en un retazo de historia que va llenando las páginas de mi propio libro.

Joanna Escuder

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CÓSMIC CÓMIC DE LUXE


2ª Reunión: LA UNIVERSALIDAD Y YO

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Unas interminables lágrimas resbalaban por mi rostro, cuando rememoré la época en la que de una forma muy inmadura adopté una postura que no me hacía bien. Por unos instantes quise incluso golpearme por estúpida, como si yo tuviera todo el poder para haber creado esas situaciones que no me favorecían. En mi camino hacia la madurez, me había dado cuenta de que no todo depende de mí y de que mis vivencias son cosas de todos sus protagonistas, que nada ni nadie está en mi contra, que nada es personal, sino experiencial y que gracias a la experiencia se aprende. Sonreí al sentir que la vida siempre está en nuestro favor y que somos nosotros, que todavía inmaduros nos ponemos de culo y nos resistimos al aprendizaje, pues eso trae consigo cambios y parece que a los humanos nos cuesten una barbaridad cada pequeña transformación que tengamos que hacer, siempre decimos que más vale bueno conocido que malo por conocer, y ese es en realidad el gran problema, pues si dejáramos de etiquetar en bueno y malo, seríamos más valientes para adentrarnos en conocer lo desconocido y ampliar nuestro mundo.
Pues aún sintiéndome orgullosa y alegre por haber dado con esta satisfacción, un estúpido centuriano de la estrella de Alpha Draconis, se cachondeaba de mis conclusiones. Eso me irritó lo más, pues me pareció de muy poca consideración reírse en mis narices y menos por algo que me daba serenidad.
Fue entonces cuando una perfecta estela de nombre Minotauro que andaba por allí, decía que procedente de un paraíso sin fin, localizado en las brumas de Arcturus, me recomendó que ignorara al centuriano. Parecía ser que aquel estorbo de energía siempre se andaba con risas ante cualquier descubrimiento emocional humano, decíase – según la minotaura – que llevaba eones burlándose de la gilipollez humana, que se lo pasaba bien ridiculizando a todo aquel que pensara y sacara conclusiones de algo, como si esas conclusiones fueran la panacea o una sabiduría universal.
La rabia hizo que cesaran las lágrimas, y no sólo eso, sino también la capacidad de continuar rememorando y sintiendo mis propios avances quánticos. El puto centuriano se seguía riendo de mí y yo allí estaba luchando entre ignorarlo o darle un guantazo. De repente escuché una diminuta vocecilla que me decía:
-          Métele, métele, dale fuerte, cállale la boca, es un intruso, no te achantes que tú vales mucho y ese no tiene donde caerse muerto.
Cuando miré hacia abajo, me encontré con un diminuto ser que no puedo describir pues cuando me quería fijar bien en su forma, todo se tornaba borroso, era tan agitada su energía que no podía enfocarla con la capacidad de mis ojos. Así tuve que desistir en concretar de donde procedía aquella voz diminuta, casi podría decir que extinta y que me provocaban ganas de pisar.
Sentí que tenía que ser fuerte ante el control de mis impulsos y que como en mis conclusiones había dicho, nada estaba en mi contra, ni nada era personal, así que lo que dijera el centuriano me iba a dar igual y las ganas de conflicto de la pulga esa, también. Gracias a disponer de ese poder, al levantar la mirada pude ver algo excepcional, la minotaura estaba postrada bajo un roble descomunal. Me dijo:
-          Ven, acércate, recuéstate conmigo, quiero enseñarte algo, haber si puedes sentirlo…
Y me invitó a que me tumbara con ella bajo el abrigo de aquella centenaria copa. Lo hice. Estaba deseando sentir lo que la joven me quería transmitir.
Los rayos solares, cristalinos y fugaces, penetraban cada hueco entre las hojas y ramas de la copa, alcanzando nuestros cuerpos, estirados sobre un manto de hierba fresca, florecillas e insectos varios.
-          ¿Insectos…? ¿Florecillas…? ¿Hierba fresca…? ¿De qué estás hablando…? Aquí no hay nada de eso – me aseguró la minotaura algo extrañada por mi confusión -.
-          No entiendo, yo siento estar tumbada sobre la tierra, puedo olerla.
-          Me lo temía – se quejó para dentro como si hablara con ella misma – me lo temía… estás poseída.
-          ¿Cómo? ¿Qué estás diciendo…? ¿Poseída…? – casi le grité.
-          Si, lo siento. A casi todos los humanos os pasa lo mismo. Todos creéis que en el Universo las realidades son paralelas a vuestro mundo. Os encanta sentiros en centro de atención de la galaxia. Mira chica, para nada. Estás proyectando una imagen conocida para ti, grabada en tu retina, fácil de reconocer por tu energía y eso no te permite ver, ni dónde estás, ni qué hay aquí, diferente a lo que conoces. Vas a tener que hacer un esfuerzo – me recomendó con muy buen talante por su parte, animándome a que me permitiera desprogramarme de los paisajes y de la naturaleza del planeta tierra, para poder sentir la otra.
-          Voy a intentarlo – le aseguré – pero no puedo prometerme que lo lograré.

Era cierto, tenía serias dudas en si podría alcanzar a deshacerme de todo lo que mi Ser Humano conoce y que está supeditado a su vida en el planeta tierra. Jamás antes había tenido experiencias de este tipo, en las que otros seres extraterrenales hablaran conmigo y me enseñaran otros confines del Universo. Era cierto que en aquella preciosa escena, yo había proyectado un árbol y había sentido la tierra. ¿Era posible entonces que este elemento, la tierra, no formara parte de otras realidades quánticas y que no tuviera sentido expresarla como yo la conocía?
Me estaba comenzando a resultar muy difícil habitar en otros mundos y realidades, me sentía torpe y de nuevo un infante que tenía que volver a aprender, si quería madurar para habitar en la adultez. Pensé que era un cuento de nunca acabar, cada paso que te llevaba más allá de tu mundo, era volver a empezar y siempre lo hacías desde la infancia, algo que me hacía sentir terriblemente agotada.
De nuevo las lágrimas surcaban mis mejillas, de nuevo las carcajadas del estúpido centuriano que no cejaba de mofarse en mi cara, sin ningún tipo de consideración y mucho menos de compasión. Me incorporé rauda, movida de nuevo por la rabia y tal y como esta apareció, también lo hizo la microvocecilla infernal:
-          Métele, métele, déjalo cao. Vamos, fuerte, dale… - me insistía, como si creyera que la iba a obedecer. Imposible. Cada vez que la pulga aparecía me daban ganas de pisarla, me di cuenta que en mi interior ya no tenía ninguna presencia. Me alegré. Al menos el microorganismo inservible, podía ser asesinado. Así lo hice. Sin pensármelo, lo pisé con fuerza e incluso lo restregué bajo mis pies. Nunca más volvería a molestarme. Me sentí feliz.
Ahora solamente me quedaba bregar con el puñetero centuriano y por supuesto con la minotaura, que de pronto me había provocado desconfianza. Los observé a los dos. Mientras la minotaura hacía verdaderos intentos por mostrarme lo desconocido y de ayudarme a integrarme en mundos muy diferentes al mío, el centuriano se reía en mi cara, como si todo aquello fuera una absurdidad inventada.
Me puse muy seria ante ambos, quienes me miraban esperando a que me decidiera si creía a uno o al otro, incluso me pareció que a ellos tanto les daba lo que yo eligiera, lo que querían era que me decidiera. Me quedé un buen rato de brazos cruzado reflexionando. No estaba de acuerdo con el centuriano, pero había algo de él que me atraía ¿y si tenía razón…? ¿y si todo era una invención…? ¿y si yo era una ilusa aburrida allá en la tierra, que quiere cosas nuevas porque cree que ya lo ha vivido todo…? ¿y si el alpha lo que quiere es que no huya de un planeta que no ha podido todavía enseñarme todas las maravillas que contiene…? ¿y si…? Me di cuenta que conforme yo hacía estas elucubraciones el centuriano había dejado de reír. Ahora me miraba muy serio, poderoso, incluso diría que contento, tanto que pude verlo atractivo y todo aquel sentimiento anterior ahora se estaba convirtiendo en amor. Lo comprendí. Nos miramos fijamente a los ojos. Sentí su amor, su forma de comunicarse conmigo. Sentí como la burla fue su manera de llamar mi atención. Le sonreí. Lo había comprendido.
Me dirigí ahora hacia la minotaura. Era preciosa. Ella me miró generosa, ofreciéndome el Universo al completo. Invitándome a penetrar en él a mi antojo, con su compañía, con su energía y sabiduría como guía. Me sentí profundamente agradecida. Nos miramos, nos comprendimos. Nos abrazamos.

Aquel torbellino interior había desaparecido. Me sentí aliviada profundamente. Lo estaba entendiendo todo. No se trataba de elegir a uno u a otro, se trataba de aunar ambas energías, de salir a la universalidad sin huir de lo terrenal y de vivir lo terrenal con espíritu universal. Lo había entendido. En mi interior ahora había silencio. Nada más. Sólo silencio y paz.

El sonido de la música me sacó de la meditación. Me sequé las lágrimas. Mi pareja había puesto nuestra canción favorita. Le sonreí sin mediar palabra, agradecida por aquel hermoso momento. Bretón, me tendió su mano y bailamos, bailamos sin que nada pudiera detenernos. Me sentí fuerte pisando con mis pies en la tierra, mientras mi alma surcaba realidades quánticas interminables. La música acompañaba todas mis células y ahora él cuando me miraba podía ver el Universo en mis ojos, pues ese silencio tan hermoso, me permitía proyectar la luz de cualquier rincón.

Joanna Escuder
27 de Marzo de 2018

CÓSMIC CÓMIC DE LUXE

1ª Reunión: HUMANOS CON MUCHO ARTE


Crucé planos dimensionales a toda prisa, llegaba tarde a la cita. Era la primera vez que asistiría como enviada espacial de la Tierra a la reunión que se había convocado, con motivo de actualizar los sucesos que se estaban produciendo en el planeta.
La Comisión Intergaláctica había realizado un llamamiento expreso, para que un representante de cada estrella, constelación y planeta de la Vía Láctea, estuviera presente en este concilio, que venía exigido por requerimiento de un elevado número de seres vivos que habitamos en el Planeta que nosotros llamamos Tierra, pero que en el Universo se conoce como GAIA. Me presento, soy Aram, una humana terrícola con ganas de acabar con mi propia estupidez como humana y también como terrícola. He decidido hacer un experimento. He decidido dejar de fijarme en todo lo que ocurre fuera y centrarme en lo que tengo dentro. Así, en esta chulería que Dios me dio, me he prometido a mí misma trabajar como mediadora entre Gaia y el Universo, esto es lo que me ha salido de dentro. He pensado, que si fuera no hay solución ni remedio, pues lo busco dentro y a ver que me encuentro. Irme hacia mi interior es fácil, nadie te pone pegas, sólo tú misma. Nadie te dirige, sólo tú misma. Nadie te exige, sólo tú misma y así en esa intención, me he aventurao a realizar viajes intergalácticos. Mi sorpresa fue cuando se me apareció un ser que dijo acudir directamente de la Estrella de Sirio, me entregó una invitación formal para que acudiera hoy a la Mesa del Concilio Universal, una mesa que nos reúne a todos y donde se ponen de manifiesto las tribulaciones humanas, con el objetivo de acabar con el infantilismo planetario.
De este sorprendente modo, decidí crear Cósmic Cómic de Luxe, un diario intergaláctico que iré escribiendo, para explicar estas reuniones y como entre todos los participantes, llegamos a entendimientos. A mi regreso, lo pondré de manifiesto y comprobaré en mis propias carnes, si lo que se decide allí, es viable entre mis congéneres humanos.
En esta ocasión, y siendo la primera vez que asisto a la reunión, intentaré transmitir lo que cada interlocutor, me inspira.
Al tomar asiento, presentí que todas las miradas estaban puestas en mi persona, me acojoné, perdón acongojé. Me encogí, avergonzada, por todo lo que me pudieran decir como ente humana, agaché la cabeza, en señal de humildad y me dispuse a sentir las increpaciones. No me defendería, no tenía forma de defender lo que en mi planeta ocurría, así que cerré el pico y aguanté el abucheo. Lo sorprendente fue que nadie me increpó o abucheó. Nadie dijo nada. Era extraño, sólo comprensión y confianza. Entonces una voz me dijo al oído:
-          No te fíes, están dejando que te lo creas, que te pienses que son buena gente. Seguro que cuando menos te lo esperes, zasca, te caen todas las culpas, insultos, y acusaciones…
-          Calla!!! – conseguí decirle a esa voz obtusa y cerrada que siempre me está infringiendo miedo para que no consiga lo que quiero. Le costó, pero se calló.
Dispuesta a escuchar y tomar nota de todo lo que allí se dijera sobre la raza humana, me erguí y con cierta inseguridad pero con decisión, los miré a todos, uno a uno, estableciendo contacto con ellos, por más extraños y diversos que en su energía fueran, pues los había de todos los colores, de todas las formas, alturas y arquitecturas imaginables. Nada que ver con lo que nos muestran en las películas. Puedo asegurar que todos los extraterrestres tienen algo en común: a todos les interesa lo que sucede en nuestro planeta, de eso me di cuenta al momento.
Pedí disculpas y seguí guardando silencio exterior que no interno, pues la pesadísima voz interior, seguía molestándome para boicotear aquel cósmico instante tan interesante.
-          Vigila a aquel tan azulado, el de los ojos con mirada de cocodrilo. Este seguro que es maligno y te va a pedir cuentas que no vas a poder pagar en años.
-          Calla de una vez, no pienso escucharte. Sus ojos de cocodrilo son atractivos, me mira fijamente para estudiarme detenidamente, nada más. Cállate, no hables. Déjame en paz.
Entonces un aventurado ser de fina esencia, armoniosos movimientos, anunciando que procedía de Venus, tomó la palabra:
-          Gaia es una alarma en nuestra galaxia, la contaminación que ejerce sobre el entorno cósmico, es difícil de valorar. Cada vez que intentamos una incursión, somos bastamente anulados. Proponemos que sean nuestras habilidades, las artes, las herramientas con las que potenciar a todos los humanos que así nos lo pidan, para que en conexión con su sensibilidad, consigan aplacar la ira que los corroe. Es importante decir que hoy por hoy nuestro mayor detractor, todavía no está dispuesto a comprender la necesidad de nuestra presencia en Gaia – finalizó su intervención mirando fijamente al marciano.
Sin darme tiempo a asentir, a pensar o a opinar, otro ser, de limpia piel, cráneo fuerte y sensible, hábil con la dialéctica, esta vez originario de Mercurio, continuó:
-          Existe, desde nuestro prisma, un importante problema. La viscerabilidad humana, impide que se realice una reflexión profunda de los hechos, antes de pasar a la acción. Esto provoca que sean las emociones instintivas de autodefensa por la supervivencia, las que dirijan la acción a unos efectos de ínfima eficacia, que los arrastra de nuevo a un bucle de lucha, sin principio ni final. Proponemos que se introduzcan en las enseñanzas, la educación reflexiva para el autocontrol del instinto animal que todavía está arraigado en el ser humano actual. No todos han conseguido trascenderlo. Véase algunos ejemplos.
Una pantalla en 3D comenzó a emitir secuencias de imágenes en las que en la parte superior se veían las progresiones evolutivas del hombre animal a hombre divino y en la parte inferior, la reales, es decir, lo que no se había conseguido.
Los presentes asintieron y a la vez me miraron como si quisieran ver mi parte animal y mi parte divina, en qué proceso de desarrollo se encontraban. Me levanté y me dejé ver. No puedo decir qué fue lo que vieron de mí, pero se produjeron grandes corrillos, unos murmuraban y me señalaban en diferentes áreas del cuerpo y otros asentían como diciendo que ya preveían que se iban a encontrar aquello. Yo al final, me quedé sin saber cuáles eran las conclusiones.
De nuevo se hizo un silencio, mientras los presentes asentían en aceptación a la intervención del mercuriano. Entonces… Una entidad, alta, esbelta, de cráneo alargado, ojos grandes, ovalados, perfecta mirada, limpia y cristalina, con insignificante cabello, voz femenina y concreta, pidió paso para intervenir:
-          Desde las antípodas siderales, en la Constelación de Lira, hemos acudido a esta reunión con el firme propósito de colaborar en la disolución de los planes estratégicos firmados en un antiguo acuerdo, para instar a las curias en el ejercicio de retomar el ritmo que merece nuestro Universo y que sea de forma global, la manera en la que los oprobios son arriesgados en formas de vida alejadas de Gaia. La liberación humana está comenzando a producirse, pero los episodios adversos, están deteniendo el proceso de regeneración planetaria que se previó en su día. Lira entrará en forma de guardián para garantizar que lo aquí acordado, se cumpla.
Uuuaauuuu – pensé - vaya discurso. Cualquiera le dice algo a esta. Sin darme tiempo a recapacitar sobre esta intervención, otro ser tomó la palabra:
-          Nosotros, desde Orión – comenzó diciendo una entidad de alto porte, alta extirpe y alta eficacia en el Universo -, vamos a legislar, atañéndonos a las imploraciones que los diversos seres vivos del este planeta están haciendo, para que de una vez se consiga proceder a la oportuna transformación que tendrá como resultado la incipiente novedosa vida planetaria. Cada…
Ya no pude más…
-          Por favor… - intervine interrumpiendo, no sin vergüenza ni temor – me permiten opinar. Creo que todas sus intenciones son maravillosas y que seguramente serían un regalo para todos nosotros, pero también considero que somos los auténticos responsables de lo que está ocurriendo y por ello, les pido otro tipo de ayuda a la que están ofreciendo.
Un silencio cósmico se produjo. Nadie osó mediar palabra. Todos mostraron un gran interés en escuchar lo que tenía que decirles. Así, con una gran fuerza de voluntad interior, hablé, no lo hice en nombre de nadie, lo hice en nombre de mi propia experiencia:
-          Hemos tomado conciencia de lo absurdo de nuestra forma de vida. Hemos sacrificado mucho en conceptos caducos. Hemos oprimido demasiado, atascados por los miedos que nosotros mismos nos hemos infundido. Hemos causado suficiente daño como para que ahora, seamos nosotros quienes lo resolvamos. El Universo, en su inmensidad y en su diversidad, nos ha dotado a través de todas sus Estrellas, Planetas, Constelaciones, etc… de fuerzas cósmicas de valiosísimo interés. Así como hemos sabido, las hemos ido acogiendo y las hemos vivido, pero… - entonces, me dirigí expresamente al Señor de Marte, un ancianito, bastante feo, encogido, con cara de pocos amigos y muchos enemigos, que me miró con desconfianza – sí, le miro a usted por un motivo – me arriesgué a decir - he guerreado contigo con todas mis fuerzas y posibilidades. He crecido. He comprendido. He luchado hasta hartarme de tanto soldado. He entendido cual ha sido tu labor en nuestro planeta, pero ahora te digo que es el momento de retirarte. Te lo ruego: VETE POR DONDE HAS VENIDO. Se te ve cansado, agotado de la vida, de tanta guerra y tanta estrategia para defenderte de todo. Siempre a la defensiva, siempre creyéndote que si no te defiendes estás muerto.
Estoy de acuerdo con Venus – afirmé mirando a la entidad cuya belleza abarcaba todo el espacio sideral - es el instante de que veamos, sintamos, acojamos a otras muchas fuerzas. Venus, muchos humanos hemos comprendido tu función. Hemos canalizado nuestro horror a través de la belleza que sólo tú nos muestras. Es el momento de que todos te vean, te amen y te quieran con toda tu esencia. Es el momento en el que nos arropes, pero no como si fuéramos niños pequeños, sino como musa e inspiración de nuestro quehacer diario. No más guerra, ni dentro, ni fuera.
Venus, se puso en pie y con su gran arte para hablar dijo:
-          Estamos dispuestos a hacerlo. Nos comprometemos a imprimir de pasión a todo humano que agotado, esté decidido a conocerse desde otra visión. Nos comprometemos a arropar a todo aquel que desee descubrir y poner en práctica su verdadera vocación, la única que lo hace feliz. Nos comprometemos a que cada ser humano obtenga la posibilidad de materializar sus sueños, esos de los que siquiera puede hoy recordar, pero que en su momento, guardó en un baúl de la verdad.
Mientras Venus se comprometía ante la mesa intergaláctica, uno a uno de los asistentes, iba poniéndose en pie en señal de apoyo a aquella primera iniciativa de transformación planetaria en Gaia. Era vital que cada ser humano, se fuera haciendo consciente de sí mismo y de que incorporar a su vida las hermosas fuerzas venusianas, iba a servir para abandonar de una vez por todas, sus deseos instintivos bélicos para transformarlos en una voluntad firme y de hierro, donde la iniciativa para tomar las riendas de la vida en la dirección elegida, se hiciera sin armas, sino con valentía.
Respiré toda la fuerza y la certeza de aquel momento y al hacerlo, sentí como todas las municiones y armamento que guardaba en la recámara de mi interior, se iban cayendo, mientras otras se iban perdiendo entre la locura de un pasado impregnado de sangre, carente de amor.
-          Te lo dije – le hice saber a mi boicoteadora voz interior – no teníamos nada que temer, los extraterrestres son nuestros aliados. Los enemigos sólo están en el temor a perder lo que conoces por miedo a lo que desconoces. Venus es ahora nuestro propósito. El humano que no se permita expresar su artística creatividad, creerá que sigue viviendo en marte y allí morirá.
Todos los presentes en la mesa pudimos ver como el anciano marciano, se despedía de todos para retirarse y madurar todos los acontecimientos bélicos con los que se había impregnado el planeta en su evolución. Marte, no era un enemigo, también era un aliado, pero ya había finalizado su labor. Todos le aplaudimos y le deseamos lo mejor.
Sólo yo pude ser testigo de cómo Venus lloraba en silencio, en su inmensa capacidad de amar, hubiera querido curarle todas sus heridas a aquel soldado que por fin, había finalizado su milicia.
******
-          Agnés!!! Está la mesa puesta ¿Cenamos…? – escuché entre el vaho estelar a mi compañero anunciarme que era la hora de cenar -. Perdona, no sabía que estabas meditando – se disculpó, sosteniendo una apetitosa ensalada de vegetales y frutos diversos, perfectamente aliñada.
-          Si, si, ahora vengo.
Mientras me deleitaba saboreando un trozo de mango aderezado en tan buena compañía, me atraparon las ganas de acudir a mi escritorio y desde la pasión por la escritura, crear una serie de artículos en los que relatar mis reuniones intergalácticas. Y así lo hice, esperé a que Bretón se quedara dormido en el sillón y sin más escribí: Cósmic Cómic de Luxe – 1ª Reunión: Humanos con mucho Arte.

Joanna Escuder

EL MISTERIO DE ORIÓN, LA CONSTELACIÓN DEL CAZADOR

Para los antiguos egipcios a la Constelación de Orión se la conocía como “Sah”, “el de la larga zancada”, posteriormente pasó a conocerse como la Constelación del Cazador, un conjunto estelar de gran importancia en el cielo de Egipto, sobre la época que nos ocupa en la Era de Leo, hace unos diez mil quinientos años aproximadamente.
La correspondencia Cielo-Tierra del Cinturón de Orión, compuesto por las estrellas de nombre Alnitak, Alnilam y Mintaka con las Pirámides de Gizah es evidente y ha sido corroborada por la gran mayoría de los investigadores que han indagado en este tema.


Es pues Orión para el hombre algo que constantemente llama su atención, haciendo que reiteradamente mire hacia su Cinturón, como si esperase una respuesta. Actualmente es la astroarqueología, la que se encarga de dar estudiar y dar explicación a la multitud de monumentos que se han construido a lo largo y ancho de nuestro planeta en perfecta correlación con Constelaciones del Cielo. La astroarqueología está abriendo puertas a inquietudes propias de nuestros ancestros que podrían dar respuesta a muchas de las situaciones que el hombre vive en la actualidad, pues como todo, nuestra conciencia, visto desde la física quántica, es vibración que se mueve en diferentes frecuencias y que asciende o desciende de acuerdo a su capacidad de sintonizarse con la energía universal que es su fuente. No podemos desestimar que el akáshico representa el gran cúmulo experiencial de la conciencia y como tal ejerce un notorio condicionamiento en la creación de nuestro futuro, pues siempre el futuro es una causa-efecto de nuestro pasado, sin el pasado no seríamos quienes somos, este sería el claro sentido del tiempo, una medida que tiende a desaparecer conforme el alma habita con más presencia en el espacio. De ahí que se sepa que desde un plano de conciencia superior la línea de tiempo queda modificada y tiende a desaparecer.

¿Pero por qué Orión era tan importante para nuestros ancestros?

Orión parece tener una relación directa con el supuesto origen de la raza humana, pues de acuerdo a las traducciones de las tablillas de la antigua Sumeria, ahí se habla de que unas entidades procedentes de un supuesto planeta denominado Nibiru, son el motivo y la razón de lo que ha sucedido durante milenios en nuestro planeta tierra. Existen muchas teorías sobre estos seres conocidos como Annunakis en infinidad de textos, que si a alguien le interesa profundizar en ellos, puede encontrar información en la red sin problema. Nosotros no nos vamos a detener en este tema, pero sí es necesario mencionarlo, para ponernos en situación. Añadir que estos seres de Nibiru procedían de la Constelación de Orión, siendo quienes se rebelaron contra el orden establecido y ocuparon este planeta con el supuesto objetivo de “emanciparse” de su origen estelar y fundar un nuevo orden que estaba relacionado con la ocupación de nuestro planeta tierra. Según estas traducciones, fue el dios Marduk de Nibiru quien en su deseo de conseguir oro, un elemento vital para la atmósfera de su planeta, decidió acudir a la tierra y explotar con esclavos las minas de oro que se llevaría de vuelta a su planeta. Esos esclavos no eran otros que los hombres, seres de fácil dominación para un poderoso dios como él. De este mito surge la idea de que el estado actual de esclavitud del hombre sobre un poder superior, gobernado por las familias más poderosas del planeta, mantienen a toda la raza humana sometida a sus objetivos. Es obvio que si esta leyenda había tenido un peso específico suficiente en la cultura sumeria, era muy probable que sentir el regreso a Orión, supusiera una liberación de la esclavitud a la que la conciencia estaba sometida. De hecho podemos asegurar que en tiempos remotos, existía una gran influencia de las posiciones estelares del cielo, con respecto a la tierra y que el hecho de que los observadores astronómicos vieran coincidir en el espacio tiempo a unas estrellas o constelaciones en concreto, les representaba una gran oportunidad procedente de esos orígenes cósmicos, pues para ellos no existía la casualidad, sino la sincronicidad y aprovechando la sincronicidad entre el cielo y la tierra, construían espectaculares monumentos dedicados a esos dioses, como símbolo de bienvenida a la tierra, por ello tenían que ser lugares dignos de tales presencias.

¿Pero por qué el Cielo en la Tierra?

Hablar de la encarnación del Cielo en la Tierra, es hablar de un propósito atemporal del inconsciente colectivo. Si miramos atrás, todas las civilizaciones que nos preceden hablan de este término, y dando una mirada a la actualidad, podemos observar como somos muchos a los que nos continúa inquietando este propósito. A lo largo de la historia, hemos visto como los grandes investigadores de los movimientos celestiales y de sus correspondencias en la tierra, han ido descubriendo monumentos que tienen correlación con constelaciones, el más relevante de todos es el que se refiere al Cinturón de Orión, que como puede verse en la imagen inferior, aparece plasmado en nuestro planeta en tres puntos equidistantes y por civilizaciones diferentes, que nunca se conocieron.


Tanto la tradición del origen del hombre en la Antigua China, como los Mayas y los Antiguos Egipcios, hablaban de que el hombre era originario de esta constelación y que fue Orión quien encarnado en la tierra con el nombre de Osiris para los Egipcios, representaba el origen espiritual de nuestra consciencia, siendo Isis, de procedencia Siria, el estandarte de la madre divina.
No podemos negar que a tiempo presente, todavía sigue persistiendo la influencia de todas estas culturas y que el hombre, en su evolución, es un pletórico cúmulo de escenificaciones entre los poderes del cielo y los de la tierra, siendo ello un motor para su cultura espiritual, que vive y se nutre de millares de manifestaciones que no pertenecen a este plano de conciencia. Es como si el cielo jamás pudiera desvincularse de la tierra para ningún hombre. Esta conexión existe hasta en aquellos hombres que dicen no creer en nada o ser ateos, pues si hacemos un ejercicio de absoluta transparencia con nosotros mismos, obtendremos la respuesta clara de que ello no es posible, no existe ningún hombre que no tenga creencias, pues estas son básicas y esenciales para que la vida tenga algún sentido. No importa el origen de estas creencias, ni aquello que sostienen vivo, lo que importa para la persona, es que ocupan un lugar y tienen forma en su mente, y que es obvio que ante una experiencia impactante para el alma, esta responde desde el silencio de la mente y abre el corazón para recibir el sentimiento que lo une a lo superior, es por ahí por donde se filtra el amor, es entonces cuando la creencia pasa a segundo término y se prioriza el sentimiento, ya no se trata de creer en algo, sino de saber que existe algo, por propia vivencia. Así el más ateo admite sus sentimientos y vive la experiencia transpersonal y así su mente, eleva sus pensamientos y conquista una nueva creencia que le ayuda a sobreexistir en un mundo lleno de controversias.
Si Orión es para el hombre una puerta de regreso al origen de su conciencia, es porque el vínculo con su génesis permanece vivo en algún recóndito lugar de sus células. Esa memoria akáshica es imborrable y por lo tanto se hace visible, tan pronto el hombre está preparado para alinearse con su Ser, en esa alineación permanece viva la esencia, la única huella que le dará garantías de su paso por la tierra.
Para que se comprenda mejor este dinamismo entre cielo y tierra y tierra y cielo, tenemos que saber priorizar los atributos que el hombre le ha dado a lo divino, y tener en cuenta que cada atributo otorgado está relacionado con su nivel de conciencia, es decir con su edad de alma, cultura, raza y circunstancias. No podemos en este punto desligar la evolución de la conciencia de las diferentes Razas Raíz, que muy bien se explican en teosofía, estas Razas Raíz son procesos experimentales que la conciencia colectiva experimenta durante su camino y que representan el exponente de su paso por una línea de tiempo concreta y precisa. Así tenemos la Raza Raíz Atlante, por ejemplo, que caminó por una línea de tiempo anterior a la nuestra, que aún hoy permanece vinculada a nuestra Raza Raíz, la Aria, que está finalizando su tiempo experiencial, para permitir que aparezca la siguiente Raza Raíz, a quien los Mayas denominaron Koradi, la Raza antecesora a la Raza Única o Raza Multidimensional, para la que todavía queda mucho, es mejor centrarnos en el presente y desde las características de este presente, hacer un intento para comprender que los procesos de la conciencia tienen un “para qué”, cuya respuesta tenemos que buscar en cada uno de nosotros.
Es muy posible que ese “para qué” no se responda en breve, es muy posible que ese “para qué” incluso no tenga una respuesta tangible y que represente un exponente del cielo que todavía no ha encarnado en la tierra, debido a la imposibilidad vibracional que este planeta le brinda a las entidades celestes.
La frecuencia de vibración de la conciencia colectiva, se ha elevado visiblemente en su masa crítica, pero no podemos decir que esté asentada y consolidada como un todo tangible, sino que está cruzando por un proceso de maduración que es demasiado reciente como para sentirlo fuerte y poderoso. La gran polarización de la conciencia colectiva se ha producido, siendo muy pocas las entidades que han quedado entre ambos polos, indecisos, sin consciencia clara de si están por el proceso de abanderamiento y cambio, o bien están por alinearse con lo conocido e inmóvil. Estos procesos experienciales son propios del camino y han sucedido en infinidad de ocasiones, en realidad no es nada nuevo para el hombre. Es habitual que las almas con edades más jóvenes ejerzan claras resistencias a los procesos de cambio y resolución evolutiva y que sean las almas con edades más experimentadas las que se posicionen en los procesos de transformación, con claros objetivos de abandonar lo conocido e ir en busca de lo desconocido, tal como lo haría el Arcano de El Loco en el Tarot. La consciencia de dios está ampliada y algorítmicamente se han desencadenado claramente los ritmos que llevan a la consciencia a habitar más allá de toda polaridad, los procesos de despolarización comienzan a ser claros y tangibles, así cada individuo cierra sus vínculos con la Raza Raíz Aria y los abre a la siguiente Raza, la Koradi, quien filtra sus más puras características, que no son otras que las de habitar más allá de la dualidad universal, despidiéndose de cualquier percepción dual que lo siga sujetando al plano material. La conciencia de esta Raza habita, crece, y se desarrolla desde otro plano y es desde ahí desde donde se sabe integrado con su origen, desaparece toda separación entre cielo y tierra y se inicia una línea de tiempo que vibracionalmente no cruza por la 3ª Dimensión sino que ya lo hace por la 4ª para consolidarse en la 5ª.



Joanna Escuder
11/01/2018
Artículo de la 3ª Parte del Misterio de la Doble Esfinge
del trabajo de investigación: PROYECTO ESFINGE